lunes, 3 de septiembre de 2012

Tercera Vía Desobediencia civil, Por Ernesto Rivera Rodríguez



Cómo puede el presidente municipal electo de Acapulco, Luis Walton Aburto entender y  aceptar el criterio de la lucha política y social, conocida como “desobediencia civil, sí él como patrón esta erigido para mandar y hacerse obedecer ¡cúmplase!, ¡hágase! La izquierda patronal de Walton Aburto queda hoy exhibida y ha mandado un mensaje de tibieza  y cobardía política para no “dañar su imagen” que se encuentra en el  fiel de la balanza, frente al hombre Andrés Manuel López Obrador, al que técnicamente le debe la presidencia municipal, si hacemos conteo de votos partido por partido. Cuántos obtuvo el PRD, cuántos su partido Movimiento Ciudadano?

Y por el otro lado qué tipo de políticos son David Jiménez Rumbo, presidente del movimiento Nuevo Guerrero,  y Víctor Aguirre Alcaide,  ambos diputados plurinominales electos, y ambos alumnos inacabados del extinto Armando Chavarría Barrera, al expresar que la “desobediencia civil” es un acto ilegal…que en sentido estricto es desobedecer las leyes (sic.).

Cuando la desobediencia civil se define “como el acto de no acatar una norma que se tiene la obligación de cumplir”. Entonces qué políticos son estos, si el término “civil” hace referencia a los deberes generales que todo ciudadano debe reconocer, legitimando así el orden legal vigente. En otras palabras, “civil” indica que el objetivo principal de la desobediencia es traer cambios en el orden social y político que afectarían la libertad de los ciudadanos, y en el caso del Peje, es no estar de acuerdo con la decisión hecha por el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, al rechazar el 100 por ciento de las impugnaciones y las pruebas en contra del candidato priísta Enrique Peña Nieto.
La fuerza de la “desobediencia civil” se encuentra en su línea “pacífica” jamás violenta, lo cual es su engranaje supremo llevada a cabo con toda decisión y determinación que hizo caer un Imperio –en su momento- el Inglés, con el movimiento pacifista de  Mahatma Gandhi, al ser la India una colonia del Imperio Británico, cuando llamó a boicotear al gobierno colonial inglés, mediante huelgas, movilizaciones y violando la autoridad impuesta, con el objetivo de mostrar que de manera pacífica obtendrían mejores resultados que con la violencia, en donde la autoridad inglesa aplastaba cualquier lucha armada.

En el caso del afroamericano Martin Luther King, líder del Movimiento de los Derechos Civiles, quien predicaba  la transgresión pública de las leyes racistas impuestas en su país, Estados Unidos contra los afroamericanos. Nelson Mandela, líder sudafricano, en un gesto de quiebra consciente de la legalidad, de insumisión, de rechazo político y notorio contra un Decreto-Ley que no puede  obligar por su ilegalidad, rompió el dique del “aparthied” sudafricano.

 Ellos como muchos otros, como aquellos que se han negado a ir a la guerra, caso Viet Nam, Afganistan, y en pleno 2012, debido a las crisis económicas y sociales que golpea muchos países de Europa, como Grecia, España, Turquía, han surgido varios movimientos que incitan a la desobediencia civil.

Desde la perspectiva de la desobediencia civil, es discutible la opinión de que todo acto que vaya en contra de la ley es siempre un acto ilegal que merece ser castigado, pero un rasgo característico de la “desobediencia civil” es su ejecución de forma consciente, pública, pacífica y no violenta, manteniendo una actitud  de protesta contra la autoridad –en el caso de Andrés Manuel López Obrador, la resolución del TEPJF-, con el fin de rectificar los errores que ésta haya cometido, a juicio de quienes protestan, y que hacen mucho más pero mucho más de lo “humanamente posible” planteado constantemente por Luis Walton Aburto, para lograr en los casos históricamente mencionados, algo más que su propia libertad, de su propia condición de esclavos, colonizados, engañados  y saboteados, cuando los tres –Gandhi, Mandela, Luther King- tenían en común el fin de articular discursos y asumirlos como ejemplos de participación política y como movimientos de cambio social, tanto en sociedades no democráticas e incluso democráticas, como en sociedades democráticas mas no consideradas legítimas. Email:gernestorivera@gmal.com    

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